Jane n The Jungle VS Fairy Bones

Se la debía y no he querido tardar demasiado en hacerlo. Como muy bien sabéis, mi compañero y camarada, Bernardo de Andrés, la semana pasada despertó de un largo letargo la sección ‘VS. Salvaje’ que consiste, como muy bien dejó explicado, en proponer a dos bandas y/o Criaturas que tienen algún tipo de conexión, bien sea estilística, confrontando diferentes proyectos de un mismo grupo o artista, proponiendo bandas de corte similar y/o de la misma situación geográfica o que han estrenado sus Operas Primas, que fue el caso de Mr. B. Pero antes de plantear mi ‘VS. Salvaje’ no quiero dejar pasar ni por un momento el hacer mención a la CxS del lunes, JAHNA LUND y sus DEATH BY HORSE, pues espabiló la semana a las primeras de cambio con su enérgico Punk Rock old school escuela Clash, Pistols, Damned… Imposible no darles una oportunidad pues tienen, posiblemente, uno de los mejores discos punk del año.

Comencemos esta sección inédita en la nueva website contextualizando a las contrincantes con un nexo de unión doble, tanto geográfica como estilísticamente, pues ambas Criaturas son de Phoenix, Arizona, y facturan con sus respectivas bandas un rock alternativo y post Grunge que las une irremediablemente y sin lugar a dudas. Si alguien se pensó que el planeta Seattle y el rock alternativo de finales de los 80’s y principios de los 90’s estaba muerto y enterrado se va a llevar una grata sorpresa…

“SmEn la esquina derecha del ring os presento a JORDAN WHITE con su banda JANE N THE JUNGLE. Un cuarteto formado en 2013 por Jordan (vocals), Brian Dellis (Guitar) y Bryan Dague (bass) más unos cuantos bateristas que nunca se acaban de consolidar tras los parches y que van cambiando con el tiempo. Los totems básicos del sonido de la banda en sus inicios son bastante claros y muy rotundos pues el peso de Pearl Jam, Alanis Morrisette y, en menor medida, The Cranberries se deja notar en un E.P. debut, Jane N The Jungle (2016), que destila las mejores esencias de Seattle sin cerrarse a sonidos más modernillos y adaptados al nuevo siglo. Aquí teneís canciones tan bien cerradas para ser una banda novel como el ‘Vedderiano’ “Don’t Say” o “Faded Stars”/”Walking Cleopatra” muy Morrisette para pasar a temas más sorprendentes con los contrastes de una composición como “Sirens” comenzando tranquilita y reflexiva para explosionar en decibelios en el tramo final o acabar con el agitado alternative rock de “Smoke & Dust”

A partir de aquí, la banda madura, se replantea sus objetivos y pule definitivamente su personalidad sin mostrar tan claramente sus referentes de estilo actualizando cada vez más su sonido. Toman la decisión de ir publicando singles, a razón de tres por año tanto en 2017 (Killed Someone, Wild Side y el acústico One Time) como en 2018 (Open Road, Fire Away y Little Blue) ampliando su espectro musical y dejando entrar, entre otros colores, a The Distillers y Hole. Éste último single parece haberles abierto puertas en el show business musical y la banda está apostando más fuerte que nunca promocionando su música y el videoclip de “Little Blue” que, a buen seguro, marcará un antes y un después para su Opera Prima que debería llegar este mismo año 2019 a nuestras orejas.

 

 

En la otra parte del cuadrilátero se encuentra otra Criatura Salvaje en alza en la escena del medio Oeste Yanquee, responde al nombre de CHELSEY LOUISE y tiene otra bandaza que le cubre las espaldas con sus FAIRY BONES. Formados también en 2013 por la susodicha, Robert Ciuca (guitar), Ben Foss (bass) y Mathew Foos (drums). Su debut llegó mucho antes que el de Jane N The Jungle pues en 2013 publican un EP homónimo para, en 2015, estrenar ya su LP debut, Dramabot, que no deja de ser el típico debut de una banda que está buscando su sonido y tanteando estilos. Así podemos atisbar, no sin cierto halo oscurillo y siniestro, el peso de Bowie en la forma de cantar de Chelsey, a Muse, Primus, Artic Monkeys, punk ‘a la Distillers’ en “Slide 2.0”, alternative rock pesado en “Banshee”, incluso toques industriales, programaciones y experimentos Stoner caso de “Trinkets”. Un poco disperso para mi gusto, quizás cierto abuso de gorgoritos ‘bowianos’ por parte de la Louise pero no deja de ser interesante debut con buenas canciones.

Tres años después y habiendo teloneado a Criaturas que ya se han pasado por aquí como la de Starcrawler o la de los Dollyrots, componen y publican en 2018 su celebrado y con personalidad propia, 0% Fun (2018) que da un viraje claramente intencionado hacia el powerpop y las melodías pegonas y catchys, su acercamiento a la Brody Dalle de los Distillers más poppies es clarísima en su inicial “No One Can Suffer Like I Can” o la efectividad comercial de su festivo “Killing Me” de cadencia Garbage, así como sus texturas y punteos Pixies/Weezer caso de los hitazos “Hang Wit Da Boyz” y “8th Ball” inoculados de chicle, chicle y más chicle de ese que el sabor no se le va nunca. “Incapable” es un temazo que se mueve de nuevo en los terrenos de Dalle & Love & Karen O con un final lisérgico y cañero acojonante. “Pink Plastic Cups” surca de nuevo las aguas de los ‘Duendes’ de Boston tal y como también le pasa a “Look Good For The Radio” experimentando con ese sonido Lo-Fi tan noventero. En definitiva, un señor disco, mostrando influencias con personalidad propia y con una Chelsey más sucia y nada lineal a las voces. A día de hoy ya se encuentran en el estudio para lo que será su tercer disco que verá la luz a finales de año y que llevará por título That’s Jazz, BB (2019). Si todo sigue así, el que debería ser su disco de consolidación debería ponerlos en lo más alto.

Y hasta aquí mis impresiones de dos bandas de las que desconocía su existencia y que me han vuelto a traer muchos recuerdos pero sonando 100% actuales y nada desfasadas. Llega la BOLA EXTRA esperada que viene bien cargadita, ya verás!!!!!!!!!!!!!…

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